La profesión de la nueva vecina

neighbor-bigMucho se especuló acerca de la profesión de la vecina del piso siete, unos decían que leía las cartas del Tarot, otros que fue una actriz de teatro en los años noventa. Todo rumores infundados, sólo porque parecía ser una mujer muy misteriosa y siempre cargaba libros y libretas; además era muy callada – algo que favorecía la curiosidad de todos los vecinos – pues estos se conocían hace unas cuantas décadas. Por eso, Lucía Elia ‘la vecina’ que era una recién llegada al edificio, era la novedad, el nuevo motivo para el chismorreo de la tarde junto al té y las galletas.

Todos en ese edificio eran como una familia, por eso el interés general en saber un poco más de la nueva inquilina. Por la difícil situación que vivía la ciudad en esos momentos, en donde todos tenían que ayudarse mutuamente, era importante saber quién compartía el techo con ellos.

Poco tardó Lucho en presentarse. Él, un señor viudo en sus sesentas aprovechó una mañana en que Lucía sacaba a pasear a su perro chihuahua para acercarse y dar un sonoro ‘bienvenida sea vecina’. Ella sin reparar mucho en el hombre en cuestión soltó apenas un seco gracias.

Laura, la vecina del piso dos se le ocurrió tocarle el timbre un jueves por la tarde; no obtuvo respuesta, pero sí pudo escuchar lo que para ella eran unos cánticos en un idioma incomprensible. José Rafael el encargado del edificio conocía ciertos datos de la nueva vecina:

  • Era de poco hablar, pero sí escuchaba mucho (lo había comprobado en el ascensor esa misma tarde).
  • Iba vestida con una ropa muy excéntrica.

¡Pero claro! por eso habrían especulado que era espiritista, diría más tarde Emilio, el hijo de José Alberto el vecino del piso cuatro. Emilio le pregunta al papá ¿Ya la buscaste en internet? No, le responde José Alberto. Bueno, vamos a buscarla… y de inmediato apareció la respuesta: Lic. Lucía Elia – Psicóloga.

– ¿Es ella papá?

– Si, responde a regañadientes.

Se acabó el misterio en el edificio.